A decir verdad sería muy difícil dar una respuesta que fuera precisa a todo esto. Más que nada porque son demasiados los factores que se tienen que tener en cuenta y son demasiados detalles que se tienen que estudiar con el objetivo de identificar un angioma y de ser así, saber a qué tipo de hemangioma pertenece.

Síntomas del angioma

Hay que decir que los síntomas son muy relativos y es algo que varía en función del tipo de angioma que tengamos, pero, como en muchos de los casos que tienen que ver con la medicina, muchas de las veces se ven patrones y factores en común que podrían indicarnos unos síntomas comunes. Entre estos factores podemos tener los siguientes.

  • A priori, estas marcas de nacimiento no tienen por qué producir ningún tipo de síntoma, solamente son manchas ubicadas que se ven a simple vista en la superficie de la piel del sujeto en cuestión, y por lo general, no producen ninguna molestia para el individuo. angioma en bebé No obstante, lo más cierto es que en los casos más dramáticos con lesiones más abultadas, como con el angioma, podemos identificar molestias al rozar nuestra piel con objetos e incluso en el caso de ser un bebé el que tenga esta anomalía, puede dificultar de manera importante el buen desarrollo del bebé en cuestión. Esto lamentablemente sucede cuando el angioma está ubicado en la zona de la cara e impide la visión de uno de los ojos, de hecho, estas curiosas lesiones tienen una muy alta probabilidad de ulcerarse y empezar a sangrar con más facilidad que la piel normal que tenemos en el resto del cuerpo.
  • Asimismo, de todo el resto de marcas en la piel pertenecientes a estas anomalías como son las marcas de nacimiento solo merece la pena tener en cuenta las que pueden tener algún tipo de relación con algún síndrome, por ejemplo, angioma plano que a causa de un hinchazón de los vasos sanguíneos produce una coloración excesiva en la piel de color rojizo o violácea, donde desgraciadamente puede ser un claro signo del síndrome de Stuge-Weber o mancha en Vino de Oporto que desgraciadamente puede llegar a tener importantes alteraciones neurológicas que llegarían a provocar retraso mental, paralisis o epilepsia y el síndrome de Klippel-Trenaunay-Weber, que tiene que ver con las malformaciones musculoesqueléticas, es decir, un aumento significativo del tamaño en la mitad del cuerpo. Este angioma no está siempre asociado a este tipo de síndromes pero merece la pena hacer un análisis médico en profundidad para descartar posibles males mayores.

Diagnóstico del angioma

El primero que hay que tener en cuenta es estudiar la morfología del angioma que tengamos en la superficie de nuestra piel. Más que nada porque en función de su tamaño y forma, es decir, de su morfología, podremos saber identificar si lo que tenemos es o no lo que buscamos y teniendo estos factores en cuenta, comprender a que tipo pertenece.

De todos modos lo principal y más importante es ir a que nos vea un profesional y de ser así lo primero de todo, el dermatólogo al que acudamos lo que hará será explorar los hemangiomas o anomalías que podamos tener en la superficie de la piel. Hará preguntas muy sencillas pero no por ello menos importantes sobre cómo o cuando apareció el dicho angioma, si ha cambiado de forma, tamaño o el color con el paso del tiempo. Lo más común es que insista en si el angioma estaba presente en nuestra piel desde el momento en el que nacimos o por el contrario si ha aparecido posteriormente y de ser así en cuanto tiempo aproximado ha tardado en desarrollarse, a veces y lo más normal es que no se nos haga fácil recordarlo ya que los angiomas empiezan a aparecer muy poco a poco y son tenues e incluso pequeñas. Lo más normal es que se interese también por el estado de salud por el que estas atravesando y si has notado cambios negativos respecto a tu estado físico.

En esencia, con tan solo esta consulta el dermatólogo será capaz de diagnosticar el angioma. En el caso en el que tenga dudas, que no es nada frecuente, optara por realizar una biopsia cutánea para estudiar a fondo las células de la mancha con un microscopio. Aunque esto, siempre se guarda como una última opción, ya que, con la biopsia se hace una herida que aunque sea pequeña, puede dejar una cicatriz en nuestra piel.